INCONGRUENCIAS...
Ayeres perdidos, logicas dislocadas, muecas recias e impresiones infundadas...
9/4/11
UN PAR DE COSAS
Algunas frazadas, para el invierno
Para el aburrimiento, tu sonrisa
Y para mi anhelo tu consuelo
Un te tibio, una ración rancia de un whisky añejo
Para pasar esta noche que se hace larga
Dos cigarros que nunca fume, un silencio,
Tres muecas recias, un escondite para que no nos vean
Quienes todos lo ven
La silueta recostada en una cama frígida,
Tres cuentos que merezcan ser contados
El libro que indique la receta pa vivir.
La amistad, el amor, la familia
un par de esperanzas pa ganarle al futuro
Un par de locuras para ganarle al tiempo
El don del olvido para olvidar el pasado
Un par de cosas, para vivir, pero que no sea tanto
Con poco alcanza, el pan de cada día, un techo compartido
Que pueda contar contigo, puedes contar conmigo
Un par de cosas, no muchas, pocas, poquísimas nueces
Varias tempestades para pasar, un charco para cruzar,
La vida que transcurrir y tu mirada, tu mirada que se llevó la mía…
3/4/11
Cuando tu alegría se apagó y ya no reíste mas
Cuando creíste que ellos eran más, vos menos y eso ya no valía la pena
Quien te convenció de ya no creer en tu locura
De mirar y no ver, oír pero no escuchar, tocar pero no sentir.
/besar pero no amar.
Cuando pudo más la desdicha y la incertidumbre. Y eso en que creías se esfumo
Acá esta mi convicción, toma tu verdad, álzala, aférrate a ella.
No te olvides de ti, no te falsees, no recuentes los errores como pecados imperdonables que renuevan poco a poco la desdicha. Lava tus culpas en la fuente de la reconciliación con tu propio ser, eso que sos, es lo que vale, se fuerte y no te detengas. Que los que duden sean los otros…
31/8/10
EL MUERTO, YO MISMO, EL OTRO. – DOS CAUSAS-
Muere quien ya no vive -diciendo conjugando a la obviedad-, pero no es solo ese quien muere si no también quien se traiciona, como tampoco es menos muerto quien hace por hacer y con sonrisa chabacanas ofrenda delirios que no tienen sustento. Si mi voz ya no tiene potencia o no deja los rastros que dejaba no me culpes, no son mías las causas que agrietaron esta garganta obstinada que sigue ávida de preguntas sin respuestas. Es en este suelo roto, donde se magullaron las marcas que mi piel supieron tener y los quehaceres diarios en los que procure sepultarte, donde me debato a diario por que morir.
Si morir por nada, o morir por lo que no quiero, mas vale y mejor seria, vivir por ti, por cualquiera, por quien quiera, pero no vivir muriendo por elegir nada que me convenza, ni tampoco morir por dejar pasar un beso que dure para siempre.
Dije si y no es problema de arrepentimiento, volvería a hacer lo hecho, tropezaría de nuevo, acometería con delirio en el pecado conocido nuevamente, no rezaría para que me quiten los errores, ni suplicaría santas devociones por decesos que se enquistan como piedras en los huesos. Deambularía como loco nuevamente, por que es este deseo quien así lo clama, por que son estas ganas locas quienes pretenden que me abraces y no sueltes. No sueltes por favor no sueltes y que mi suplica no te asuste, es tan solo el ruego que pide no me mates.
Alguien me quiere y yo no quiero, alguien sabe y eso que sabe me desnuda, eso que sabe me demuele, por que es en ese saber donde yo me escondo, es en esto que oculto donde mejor me queda el traje del impostor que ya no soy. Todo es tan al descubierto ante tus ojos. Todo es sabido, sin que se note, sin que se espante, sin que me diga, sin que se calle. Pero callando lo que debe, y diciendo lo que puede. Ni palabra mas ni palabras menos, las justas para sepultarme o dejarme en el letargo indecoroso de aquel que no se atreve a preguntar por que teme un no como respuesta.
Para nada es tan hondo como para poder enterrarte sin matarme, nada es tan grande como para poder esconderte sin suicidarme, son estas bocas, tu boca mejor dicho, el bien que no atesora nada que me competa, por que son los otros a quienes les perteneces y no soy yo con quien sueñas cuando reposas. Es por eso, que eso que fue y no paso, que es igual a decir que estuvo pero no vino, que sucedió pero nadie sabe como, fue como pasear distraído bajo la sombra de un árbol sin que haya habido sol, zambullirse en un mar sin olas, perderme en tus ojos sin amarte, creer que podía y no pude, contemplar tu sonrisa y saber que jamás la sabre mía, solo tuyo y a lo lejos, y este problema es distinto al otro, sin embargo el muerto sigue siendo el mismo, yo mismo, el otro que no se quien es pero me ocupa. Siempre el que muere por tener y no querer o por querer y no tener soy yo, la terrible apariencia que se mira y no se ve, la miseria desdibujada y los estragos por los silencios que no dije y por las palabras que callé.
Este muerto que se multiplica no es mas que un insignificante cúmulo de voluntad, un manojo de intentos, una desconsiderada muestra gratis de alguien que quiere saberse héroe y desfallece en el intento de querer y no poder siquiera salvarse a si mismo.
Uno es el muerto, uno es el problema: la muerte, dos son las causas.
Trágicos son los días que me faltan, míseras las horas, interminables los segundos…
11/9/09
Cecilia, Sabrina, Soledad y el olvido. (cuento)

Escribir un cuento no es el arte de nombrar cosas decorosamente, casi nunca interesa la calidad de lo que se escribe si no la historia. Que haya una rubia loca resultara apetecible para un ávido lector; una sumisa, una terca u obsesiva tampoco será menos caro al gusto predilecto de aquel que busca desparpajo y conflicto.
En uno de esos días en lo que uno intenta solucionar de un tirón su vida decidí rentar un departamento para despojarme de las inclemencias familiares y cultivar tranquilidad y paz. No sabia vivir, buscaba que me enseñen, pero al menos me embarcaba en la aventura de hacer naufragar mi propio barco.
Aunque los recuerdos seguían atormentándome con la forma de sus labios, prefería no tener que lidiar con las dos cosas, el animo tipo manicomnio de mi casa y la astilla en el pecho de su risa. Fulmine lo referido a mi familia cortando por lo sano, me fui a la mierda, aunque en realidad poco sabia de que se trataba eso de escurrirme en otros pagos que procuraba hacer míos. Era un monoambiente escueto donde casi el aire no se filtraba, la cama tenia sabanas que se cambiaban una vez por semana y una mesa chueca al lado de una ventana tuerta. Como se lee, la generalidad era la precariedad y la excepción el lujo. Andaba por esos días yo, en una relación vaga y temerosa, a través de la cual tenia la ilusión de olvidarme de la anterior que me tenia para males.
Ella, la nueva, era tierna, linda y poco decidida. Se llamaba soledad y haciendo honores a su nombre: era sumisa, rubia y tenía un piercing por encima de los labios. Decía poco y hacia menos, la pasábamos bien pero de ayudarme a arrancarla a la anterior ni hablar. Ella estaba para otra cosa, desarmar la cama un rato, dejar la aureola en mi colchón, traerme el desayuno en la mañana y desaparecer, sin que yo acuse el golpe, como si nada. No tenia opiniones firmes y rara vez pensaba. Su preocupación era la moda y el futuro. Jamás entendí de qué futuro hablaba si apenas teníamos presente.
Cecilia, mi ex, era mucho mas compleja, usualmente me hacia debatir entre la desesperación y el abandono debido a sus incesantes requerimientos, sus ingeniosos planes con terceros para darme celos y su neurosis a flor de piel que en mas de una ocasión traslado a la cama dejando la marca de sus uñas en mi espalda. No estaba loca, se hacia, lo cual era incalculablemente peor.
Igualmente su principal virtud era pasar del éxtasis a la agonía, su capacidad para simular personajes y su terrible aptitud para parecerse a un ángel, una gatita o un terrorista musulmán a punto de dar su mejor golpe.
Uno al lado de ella, no sabia si quedarse o salir corriendo, si temblar o reír. De vez en cuando llegaba con un poco de hierba y fumaba cínicamente ante mi incredulidad, es que nunca entendí el sentido de meterle pitadas a un pedazo de pasto.
Sin embargo y mas allá de sus excesos, sabía mejor que nadie que me tenía en la palma de su mano y en base a esa particular estado sentó posiciones a su antojo y se sirvió de mi nobleza. Una noche, no diferente al resto, en la cual luego de hacer el amor habíamos quedado tirados como desarmados con piernas sobre piernas envueltos en sabanas blancas y sin dejar que penetre un hilo de luz en la habitación para simular que el mundo allí afuera no existía, decidió irse.
La historia es conocida, divagué entre alcohol, filosofía, ejercicio físico desmedido y alguna que otra noche de sexo ocasional. Me dedique a excederme en todos los sentidos, para ver si de ese modo, podía llegar a ser un poco mas de lo que era, abarcar un poquito más de lo que abarcaba.
Una tarde llego ella, soledad, y medio por inercia, medio por comodidad y medio por necesidad decidí quedarme a su lado. Pero las condiciones del recuerdo suelen suscitarse bastante firmes cuando el corazón sale lastimado y el orgullo herido. Lamentablemente ella no alcanzaba para arrancarla, de mi vida, y como dije antes tampoco la mudanza había cobrado el efecto deseado.
Cecilia seguía colándose y metiéndose en mi cama a través de sueños, la veía junto a los restos de limón en la mesa que habían servido para preparar algún mojito y en las manchas de café que quedaban luego de que se iban las visitas. Soledad no me alcanzaba, soledad no me servia, pero no había caso, no había mucho mas eso y para colmo de males las mujeres que conocía no hacían mas que fijarse “que el pelo”, “la panza”, “el rimel” y todas esas boludeces. No había caso, no había espécimen en la tierra que logre liquidar el recuerdo de cecilia.
Tampoco fueron menos las veces que la halle a cecilia en los film de Almodóvar, en las canciones de sabina, en la voz sedada de Calamaro. Todo retumbaba y las cosas lejos de ahuyentarla, la atraían más y más.
Una noche mientras cocinaba un bife, se me viene una frase a la cabeza, “El hombre es un lobo para el otro hombre”, dice Hobbes e impone como solución necesaria “el Leviatán”, estado omnipotente que aplaque las pulsiones egoístas y violentas de los hombres. La solución es la fuerza, pienso. Entonces razono y me pregunto, ¿como podré librarme de ella?
De la única forma que un lobo muera es matándolo con otro lobo o en realidad loba, aplicándolo a mi realidad repleta de mujeres que me complican la vida. Es decir es la lógica del clavo que saca a otro, pero nada más que infundiéndole un toque más sangriento.
El viernes a la noche costelo no me sedujo, me quede en casa flagelándome entre cigarrillos, libros de Cortazar en donde la figura de la maga la evocaba y poemas desdichados de Borges que hacían alarde del olvido, la nostalgia y la ceguera. Su ceguera, en este caso no le impido a su corazón sentir, su penumbra, en este caso no le impidió a su alma sufrir, su tiniebla, en este caso, no le impidió que se deshaga entre nombres de mujeres que delataban su dolor.
Yo, en medio de este convite estaba al borde de un brote reforzado de nostalgia y melancolía al mejor estilo Arjona. Por suerte sobreviví a la catarata de hipocondría y el sábado por la mañana, en la que por suerte no tuve que ir a trabajar y en la que para variar decidí no invitar a mi actual y timorata pareja para amanecer solo, baje hasta el kiosco de diarios y revistas y compre el suplemento de cultura de clarín Ñ.
Mientras intercambiaba superfluas palabras con el diariero irrumpe una bella señorita y señalándome la tapa de la revista me dice:
-“Te das cuenta que es una mentira”.
No sin asombro, por semejante acto de desatino, miro la tapa y advierto que se trataba de una nota cuyo titulo rezaba:
“Las utopías retrospectivas han muerto, los jóvenes ya no poseen una visión de futuro común; y su nuevo horizonte esta enmarcado por el culto al cuerpo, las bondades de la fama y la seducción por el dinero”. La autora de tan sugestiva frase era una socióloga egresada de la UBA, que fundamentaba sus dichos en la proliferación de redes sociales como facebook donde se da primacía a la imagen por sobre el discurso; en la forma en como los jóvenes se conciben como celebridades aunque no tengan nada importante por decir en conjunto esto con la deserción escolar, la universitaria y el gran numero de chicos que no estudia ni trabaja.
La mire con asombro y espere que fundamentara sus dichos ya que al menos a mi no me sonaba tan ilógico lo que decía la socióloga.
Estos mogolicos generalizan, nos dejaron instituciones desvastadas, la universidad y la escuela publica cayéndose a pedazos, los clubes endeudados y todos aquellos lugares en los que deberíamos formarnos como personas con sentencia de muerte inminente. Te digo la verdad, ¿No se que quieren? Nos dejaron los restos y con ellos estamos haciendo lo que se puede. ¿Vos que pensas loco? ¿Crees que esta mina tiene razón?
- Y… algo de razón tiene, vos me parece que estas justificando todo. Las responsabilidades son compartidas, ellos nos dejaron poco y nosotros con lo que nos dejaron hicimos menos. Yo creo nosotros somos responsables de lo que hicimos con lo que hicieron de nosotros…
- Eso es Sartre, no me corras a mi con el existencialismo.
- No te corro, es lo que pienso, podríamos haber hecho un poco mas ¿o no?
- Puede ser… ¿Che me invitas a un porrón? No tengo un peso y tengo una sed.
- Si dale, igual ¿no queres desayunar algo? son las 10 de la mañana.
- No, va no se, ¿vos queres desayunar?, yo prefiero arrancar el día con una birra, pero decime vos.
- Me suena mas lógico un desayuno, pero si queres porrón tomamos porrón ya que mucho de lógica esto que esta pasando no tiene y tan mal no estamos, sigamos así con lo absurdo. Lo único me gustaría saber tu nombre.
- ¿Siempre analizas todo vos?, Me parece re denso, me llamo sabrina y vos?
- Martin, mucho gusto sabrina, me caíste bien… jeje. Prometo no hacer más análisis.
Meses después, me acorde de la loba, del ángel, la gata y el turbante del terrorista turco. Esta era loba y terrorista, no actuaba, era un tromba que no dudada y en mas de una ocasión te dejaba la impresión de estar frente a una inconciente. Aprendí a quererla y descubrí que insultaba en forma recurrente, cocinaba papas fritas a diario, meaba con la puerta abierta, fumaba como incendio forestal, creía en la revolución y cuando llegaba a casa desplegaba sus apuntes de Trotsky y Lenin. En poco tiempo desterró el recuerdo de cecilia, su autenticidad copo la parada, lo actuado no figuraba en su repertorio y el manual de mujer ejemplar lo habrá olvidado en alguna que otra hoguera generada por un ataque de ira luego de escuchar hablar a Mauricio Macri.
Era delgada y hermosa, llevaba zapatillas bajas, un bolso cocido en donde guardaba sus objetos, un humor envidiable y una dulzura que enamora.
Era loca, terca y multiorgasmica.
Se me apareció repentinamente lo que había pensado sobre hobbes y la maga de Cortazar, me acorde de cecilia nuevamente y advertí que con sabrina el olvido estaba consumado.
Inspirado en el cuento “Estrategia”, de Joaquín Linne, sociólogo y escritor porteño.
10/9/09
¿Y VOS EN QUE CREES?

¿Cual será tu verdad, mi verdad, la de aquellos?
La verdad de un niño que no come es un pedazo de pan.
La verdad de alguien que tiene frió es una manta.
Tan así, material y tangible, pero nunca tan real. Tan así, tan marxista, el hombre es lo que come
La verdad de aquel que sueña con tus ojos indudablemente será tu amor.
La del genio loco su invento.
La de un nostálgico será un recuerdo.
Hay variadas y para todos los gustos, hay para descorazonados, para los que odian como el crimen y para los aman la vida como la medicina.
La verdad será lo que los salve.
¿De que?
De su condición humana, incompleta, mortal y angustiosa.
De su separatividad, de su libertad, de su miseria.
Cuando digo “creo” es por que considero que ese algo en lo que creo puede hacernos bien, generar satisfacción y conducir a la paz y la felicidad.
¿Yo en que creo?
Creo en la política como método de cambio, como arma para combatir la exclusión la marginalidad y la pobreza, las cuales constituyen las grandes calamidades del siglo XXI.
No creo en formulas mágicas, astrólogos, tarot, brujas putas, brujos culorotos ni nada que se le parezca, creo en el trabajo, el optimismo y la voluntad.
Aunque si creo en el azar. Ya que podremos hacer demasiado pero jamás controlar todo.
No creo en la queja, el consumo, los spa con fines curativos, el progreso y la tecnología.
Creo en la voluntad humana, la compasión y el deseo.
Creo en la ideología como destino, como utopía que demarca el horizonte para no detener el paso. Explicándolo escueta, rudimentaria y vagamente, considero que la ideología te marca hacia donde queres ir, ya que sabrán ustedes que es diferente llegar a Paris que arribar al congo, por mas que el viaje al congo sea mucho mas placentero. No es desdeñable el pensamiento que sostiene que la gestión nos aportara bienestar pero nunca nos conducirá a la plenitud.
La primera era una ética al estilo detective, es decir buscar la verdad por cualquier medio y mostrársela al mundo.
La segunda era la persecución de un fin claro: Darle voz a los que no la tienen, hacer oír a quien no puede hacerse oír. Una especie de megáfono de pobres, de declaraciones de oprimidos.
Y la tercera y la que lo condujo a la muerte, la ética marxista, la tarea que el filósofo alemán le otorgo a la filosofía toda. Carl Marx pensaba que el filósofo ya no puede limitarse a contemplar el mundo, además debe transformarlo.
Walsh no fue filosofo, aunque si periodista, escritor y militante; y en su condición de tal decidió entregar su vida a la conformación de un lugar mas justo.
Evidentemente creo en walsh, en su dignidad y en su coraje; y de mas esta decir que con todas mis fuerzas. Me conmueven los héroes cotidianos y sus tragedias, como me conmovía también cuando me esperabas como si ya no nos quedaban días por vivir y todo cabía en un instante. En esos momentos que abarcaban todo.
Considero que es cierto que la economía y el dinero gobiernan el mundo pero tampoco es menos verdad que lo aniquilan y acorralan bajo las garras de la envidia y la codicia.
Creo en la filosofía y la psicología como herramientas de sanacion, tranquilidad y como fuentes de sabiduría, pero no vengan con eso de que son fuente de felicidad la felicidad es otra cosa.
Creo en el deporte y sus instituciones como construcciones colectivas donde se expresan y confluyen voluntades y sueños. Todo lo que hace el hombre no es bueno, pero es lo único que cuenta, sobre lo demás no tenemos datos ciertos que nos proporcionen algún indicio de realidad.
Creo en la amistad y todas las connotaciones positivas que esta tiene. Creo en aquel hombro donde podrás acurrucarte cuando todo sea cuesta abajo y en esas palabras que te serán proferidas cuando necesites entusiasmo.
Creo en el amor como veneno o salvación, en forma de muerte o redención, en forma de pócima con sabor a tus labios o en pesadilla con la imagen de tu huida.
Creo en la elección y por ello en la libertad como fundamento de la existencia.
No creo en el destino, ni ningún tipo de predeterminismo.
No creo en ninguna religión y no creo que exista algún dios o fuerza cósmica que tenga incidencia en este mundo. No creo que haya leyes cósmicas que nos rigan ni nada parecido, creo que nos han abandonado en el caos y en medio de este hacemos lo que creemos que debemos, amamos como podemos, sobrevivimos como supimos aprender y no mas que eso.
Sabemos mucho pero evidentemente no entendemos nada; pues no sabemos como hacer para que en este suelo quepamos todos sin hambre.
Creo en la cara embarrado de un niño con la panza vacía, creo en los pies descalzos que porta algún que otro pibe que duerme con las estrellas como techo.
No creo que sepas lo que hiciste, creo que no querías hacer eso y aun así lo hiciste.
Creo que cuando te cruce en medio de la calle desierta quisiste decirme algo y no pudiste…
Ya no te espero, sigo aquí aferrándome a estas certezas que me acompañan aunque no se por cuanto tiempo…
21/8/09
PERDIDAS Y FRACASOS
Hoy no me alegran los almendros del huerto. Son tu recuerdo…
Los almendros del huerto son eso que dejo una perdida, es aquello que dejo rastro en un alma abandonada. Es menos arduo el efecto que genera una carencia, que aquello que se materializa cuando algo ya no esta. Es decir duele mas lo que deja quien se fue, que aquello que se llevo. Bueno seria, para los desolados, que quien ya partió de su costado y le soltó la mano, que se lleve todo, incluso aquello que no le pertenece. Por que es eso que deja lo que no permite desandar el camino que siempre queda por delante. Ese objeto, recuerdo, soledad, rabia, dolor, lo que compone la sucia realidad de miradas vacías y gestos tenues. Lo que retuerce la convicción y la asquea plagándola de dudas. Es el sabor de lo que ya no existe lo que genera nauseas, lo feo, insisto no es que ya no sea objeto de tu mirada si no que el hecho de saberme observado por un sin fin de especulaciones que llevan y traen imágenes de un pasado que dejo de existir y se materializan en cada sueño, en cada perplejidad.
Hay un Llanto desconsolado frente unas zapatillas bajitas llenas de lodo y hollín. Son los familiares de las victimas de cromañon que lidian con lo que no se llevo el incendio. Ojala, pienso que pensaran, el fuego hubiera quemado todo. Ojala alguien, y esto es a titulo personal, se hubiera llevado el recuerdo de ese hijo que tuvieron que enterrar.
Ojala pienso yo una vez mas, con respecto a lo que me respecta, por que es lo que me pasó y a la pérdida a la que me sometí con más dolor, en esa huida, en esa diagonal oscura te hubieras llevado todo. Lastimosamente, tal cometido es utópico. Verificablemente yo, he continuado haciéndome yo, - por que esta es una tarea que solo concluye con la muerte- con el peso de ese “tu no estas” sobre mis hombros.
Aprender a perder es esencial en pos de hacerse sujeto. Hombre que se endereza y alza su propia voz y toma sus propias decisiones con aceptación plena de lo que es y no podrá cambiar. Alcanzar plena subjetividad, supone indefectiblemente una plena tolerancia de las circunstancias que nos componen y determinan. Perder es tan o mas poderoso que tener. La pérdida te somete a tu más profunda miseria, te deja en estado de desolación y desamparo. Nada es lo que te acompaña, nada es lo que te rodea, nada es lo que te protege, ya no existes para quien vos queres existir. Sus besos ya no te pertenecen, ya no estas en sus pupilas.
Sin embargo, no son pocos los sabios que proponen perder todo como método para alcanzar la paz interior. El despego y la aceptación de un mundo contingente son condiciones indispensables para nuestra consolidación como hombres y fundamentalmente como personas, sostienen los defensores a ultranza de estas teorías.
Todo se pierde, nada nos queda.
Nuestro andrajoso porvenir no contara con la piedad que suponemos. No seremos el beneplácito del futuro Quien debe apiadarse somos nosotros y ni mas ni menos que de nosotros mismos y de nuestra condición de seres limitados a los que los persigue la trágica características de la mortalidad.
No pretendo hacer un postulado sobre las derrotas, estoy de acuerdo con Borges cuando dice que en la desdicha no hay virtud. No obstante más de una vez nos sedujo la idea de sobornar con nuestra fragilidad, más de una vez apelamos a este artilugio, que el niño que llevamos dentro nos propone. Pero será nuestra firmeza para combatir nuestra debilidad quien nos proporcionara las mayores satisfacciones.
Uno pierde, vivirá perdiendo, pero es lo que hace con esas derrotas lo importante.
La perdida, muchas veces, es inevitable, lo sustancial, es la forma en que la experimentamos y los hacemos formar parte de nuestra realidad. La muerte de un ser querido, el abandono de un amor, la ruptura de una relación, la traición de un amigo y su respectiva perdida, pueden arrojar en la vida de una persona resultados dispares. Hay quien elegirá el alcohol, hay quien se abandonara al consuelo siempre seductor de un estupefaciente que alivie el dolor que la realidad genera, hay quien se consumirá en antidepresivos. Estarán los que optaran por la solución de la sublimación y se enquistaran en rutinas de trabajo o también quizás, en estos tiempos en que la imagen manda, en excesivos trabajos físicos.
Alguno que otro se recostara en un diván y de espalda a un señor calvo de barba y lente repasara su dolor y en pos de cicatrizar la herida dejara caer más de una lágrima sobre sus parpados. Todas son soluciones posibles, el valor de cada una radicara en el ojo que la juzgue. En lo que a mi respecta, creo que no hace falta aclarar que existen alternativas que son viables y otras que no lo son. Mi criterio para diferenciar a una de otras, consiste en determinar cual de ellas prioriza la vida sobre la muerte, cual de ellas propone asumir la perdida y continuar con hidalguía el camino de la vida y cual propone extraviarse con sedantes y morfina.
Savater sostiene que el hombre tolera mínimas dosis de realidad. Este lector, con vicios de escritor y ansias de letras consagradas, piensa que la realidad a la que se refiere es aquella que nos conecta directamente con nuestra angustia y nuestro dolor. En este orden de cosas, la muerte, las perdidas y el fracaso como situaciones intrínsecas al ser humano conforman la trilogía de situaciones a evadir por cualquier medio posible. No estoy diciendo que debemos buscar el fracaso y la muerte. No me he convertido en un psicópata todavía y ni tampoco considero que me afecte tamaño grado de cinismo. Pero si quiero hacer un llamado de atención sobre aquellas formas que adoptamos para no exponernos a estas calamidades.
La cosificación de la existencia considero que es una de las soluciones que se adoptan para no sufrir los embates del tiempo y los estragos que produce saberse vulnerable. Si como sujeto, como ser, sufro; pues entonces me relaciono conmigo mismo como cosa. Dejo de ser un individuo que llora y tiene miedo, para convertirme en un objeto que se cuida, hace ejercicios, trabaja, se torna apetecible para que la óptica de la masa me seleccione y me encuadre como objeto apetecible. Me bronceo, levanto pesas, me hago cosa entra las cosas rodeándome de confort y con ello me mantengo a salvo, total quien tiene todo esto no se angustia. El poder ha impuesto sus condiciones creando un imaginario de esclavos y fantasmas. Nosotros y me incluyo, vivimos aterrados y creemos que cumpliendo estas imposiciones nada podrá afectarnos. Mentira, la más grande mentira que se haya dicho. Todos somos potenciales abandonados, viudos, olvidados, huérfanos o mendigos. Todos vivimos en estado de desamparo y desolación, solo que es mas lindo disimularlo y creer que el paraíso siempre será nuestro y nunca se constituirá en el paraíso perdido. Hablando de paraísos y pecados fue Borges, para variar, quien con su genio nos ilumino para hacernos ver con mas claridad lo que aquello que ya no esta significa. El poema se titula posesión del ayer y fue incluido en el libro Los conjurados. Tan solo citar un fragmento equivaldría a profanar un templo sagrado. Es por eso que he decido transcribirlo por completo.
Se que he perdido tantas cosas que no podría contarlas y que esas perdiciones, ahora, son lo que es mió. Se que he perdido el amarillo y el negro y pienso en esos imposibles colores como no piensan los que ven. Mi padre ha muerto y esta siempre a mi lado. Cuando quiero escandir versos de swinburne, lo hago, me dicen, con su voz. Solo el que ha muerto es nuestro, solo es nuestro lo que perdimos. Ilion fue, pero ilion perdura en el hexámetro que la plañe. Israel fue cuando era una antigua nostalgia. Todo poema, con el tiempo, es una elegía. Nuestras son las mujeres que nos dejaron, ya no sujetos a la víspera, que es zozobra, y a las alarmas y terrores de la esperanza. No hay otros paraísos que los paraísos perdidos.
Comentar el poema seria cometer la osadía de correr el riesgo de arruinar una obra perfecta. Sin embargo quiero recalcar dos frases que me dan la sensación de encontrarme ante un postulado que no admite objeciones.
Solo es nuestro lo que perdimos. No hay otros paraísos que los paraísos perdidos. Sin dudas magnánimo.
Para ir concluyendo mi texto, con ganas de ensayo o algo parecido, apelare a otro texto del ciego poeta argentino. En este relata una amenaza y sus efectos. Nada descubro si afirmo que el miedo es la reacción más común ante una amenaza, tampoco es necesario un alto grado de erudición si sostengo que quien se siente amenazado se defiende y opta por diferentas recetas. Sin lugar a objeciones, quien se encuentra sometido a un riesgo, quiere ponerse a salvo, quiere salir de ese estado de indefensión. No hay nada de malo en los hechos antes comentados, pero es quimérico pretender ser soberano sobre todo aquello que puede afectarnos. Existen infinidades de cosas que escapan a nuestro control, por tanto en la vida, el desabrigo es constante y el riesgo permanente. Toda protección es un artificio y constituye la alegría de un iluso.
La vida, a dicho Sheakespare, es un cuento contado por un idiota, será quizás por esta constante y vana búsqueda de salir de este estado de incomplitud y riesgo que el cuento lo cuente un idiota y no un sabio. Y Fue Sartre, no alejándose en demasía de sheakespare, quien catalogo a la vida como una pasión inútil. Supongo que lo hizo con el fin de explicar que nada de lo que hagamos nos impedirá sucumbir en los brazos del dolor y la tragedia. Que no se me malentienda la vida no es dolor, la vida debe ser felicidad y alegría, pero será la aceptación de lo malo lo que permitirá vivir lo bueno. Para no agobiar más y concluir, les dejo ahora si, tan solo un breve fragmento del poema de Borges “El amenazado”. Este texto también fue incluido en un libro de poemas, solo que esta obra fue titulada “El oro de los tigres”.
Es el amor. Tendré que ocultarme o que huir. Crecen los muros de su cárcel, como un sueño atroz.
¿De que me servirán mis talismanes: El ejercicio de las letras, la vaga erudición, el aprendizaje de las palabras (…), la serena amistad, los hábitos,(…), el sabor del sueño?
El nombre de una mujer me delata.
Me duele una mujer en todo el cuerpo.
17/7/09
Libres y responsables.
Me levanto ofuscado luego de un sueño con forma de revelación mística, tomo el celular y advierto que me llegaron mensajes. Uno de ellos reza ¿Que hace esta noche? Seguido a ese, otro me interpela diciendo: “contésteme”.
Aclaro que no se trata de alguna muñeca rota que anda buscando un poco de ternura, tampoco de alguna neurótica trasnochada que anda exigiendo respuestas, se trata de un amigo que aduce “problemas burgueses” y necesita una palabras que le devuelvan el animo. No dude en llamarlo y transmitirle, no sin ciertas limitaciones, el bosquejo algunas de teorías de las que fui nutriendo en este último tiempo. Sin explayarme demasiado creo haberme hecho entender en lo esencial. Sin embargo es dable admitir que mucho no le gustaron los argumentos, debo reconocer que a mi tampoco. Aun así decidí proseguir, sin embargo la irrupción de mi familia abalanzándose sobre el hogar me obligo a interrumpir la charla con los argumentos en su gran mayoría a medio decir. Es por esta razón que decidí escribir alguna de las cosas que ambicioné transmitirle en aquella frustrada charla.
Entre otras cosas me dijo que sufre los antojos del tiempo y el miedo respectivo. Con respecto a esto Los estoicos fueron los primeros en centrar su pensamiento en la ardua tarea de librarse del futuro y del pasado y no son pocos los filósofos que sostienen que la fuente de todos los miedos es el miedo a la muerte. Tampoco son menos las teorías que se crearon para contrarrestar este temor.
Básicamente, los clásicos, hicieron hincapié en la finitud humana y encontraron en esta característica la que mas pesa al hora de existir.
El miedo al nunca mas es lo que mas aterra, el miedo a que nunca mas suceda es lo que embarga, el miedo a que nunca mas exista es lo que nos desvela y no solo el momento junto a ella que nunca mas será mi querido amigo, si no también el hecho de nuestra propia desaparición.
Es la forma en como nos posicionamos ante nuestra muerte lo que determina nuestra vida, explica heidegger , afirmando para concluir que aquel que acepta que va morir, que nunca mas va existir, es el que logra alcanzar una vida autentica.
Epicteto, Marco Aurelio y Séneca fueron algunos de los exponentes de la escuela estoica que fue fundada en Grecia por Zenón. Michel Foucault en el curso dictado en el college de france, en el año de 1982, titulado la hermenéutica del sujeto, retoma el pensamiento de los clásicos y lo hace fundamentalmente a través de la noción “gnothi seauton” (conócete a ti mismo) incluida en otra que es mas amplia y que la incluye llamada “epimeleia heautou” (inquietud de si mismo).
La epimeleia heautou, explica Foucault, es una actitud con respecto a si mismo, con respecto a los otros, con respecto al mundo.
En segundo lugar, la epimeleia heautou es también una manera determinada de mirada y llevarla hacia el interior. La inquietud de si mismo implica cierta manera de prestar atención a lo que se piensa y lo que sucede en el pensamiento.
La a epimeleia también designa una serie de acciones, acciones que uno ejerce sobre uno mismo, acciones por las cuales unos se hace cargo de si mismo, se modifica, se purifica y se transforma y transfigura.
Y, de tal modo, toda una serie de prácticas, que en su mayor parte, son otros ejercicios que tendrán un muy largo destino. Las técnicas de meditación, las técnicas de la memorización del pasado, las técnicas de examen de conciencias, las técnicas de verificación de las representaciones a medida que se presentan en la mente.
A lo que claramente apunta el pensamiento y la disciplina estoica es a determinar una cierta dietética de los pensamientos. Hoy en día nos preocupamos por que comemos, por que tomamos, por el modo en como ejercitamos nuestros cuerpos y existen infinidad de pautas que reglan la vida en torno al cuerpo haciendo mención a este a través de la alimentación y el ejercicio. Desde niños nos dicen come fruta que te hace bien, come leche que te da calcio, hace deporte que te hace crecer mejor, pero nunca nos advierten sobre nuestros pensamientos, o mejor, nos advierten pero equívocamente.
Quiero aclarar nuevamente que toda esta economía del buen pensar estaba orientada en el pensamiento estoico hacia la certeza de nuestra muerte, nuestra finitud y hacia la aceptación de las cosas tal cual son. Como podemos observar, en la antigüedad, la plenitud depende de aquello que nosotros hacemos con nosotros mismos.
Ante esta certeza de la desaparición y la responsabilidad sobre nuestra propia vida, Sartre, tiene también su forma de reaccionar. El miope filósofo francés, agita conciencias con su pluma descarnada y nos hace enfrentarnos con nuestro peor y más grande desafió, la libertad.
No somos terrones de arcilla, lo importante no es lo que hicieron de nosotros, sino lo que nosotros hicimos con lo hicieron de nosotros. Este postulado, incluido en el prologo del libro los condenados de la tierra de Frantz Fanon, implica, una actuación que va mas allá del simple realizar en función de algún amor contrariado o una alineación marxista. Por que claramente lo que quiso hacer Sartre con su filosofía es hacer al hombre dueño de su mismo y de su mundo. Ya no depende de la providencia divina, tampoco de una determinación genética, ni siquiera de las condiciones de producción burguesas que determinan según los marxistas la existencia. Si no que depende pura y exclusivamente de lo que uno hace de uno, y del modo que interioriza lo que le es dado y no puede transformar. Lamentablemente, afirma en más de una ocasión Jean Paúl Sartre, estamos condenados a la libertad. En el prologo de su libro ¿que es la literatura?, expone lo siguiente: Lejos de ser relativistas afirmamos que el hombre es un absoluto. Pero lo es en su hora, en su medio, sobre su tierra. Lo que es absoluto, lo que mil años de historia no pueden deshacer, es esta decisión irremplazable, incomparable, que toma en este momento en relación con estas circunstancias.
No nos haremos eternos corriendo tras la inmortalidad, no seremos absolutos por haber reflejado en nuestras obras algunos principios descarnados, lo suficientemente vacíos y nulos para pasar de un siglo a otro, si no por haber combatido apasionadamente en esta época, por haberla amado con pasión y haber aceptado morir totalmente en ella.
Sin dudas categórico. Ya no importa tampoco los resultados si no la intensidad en que se ama, la dimensión de nuestra lucha, el tamaño de nuestro sueño. Con respecto a la libertad, en el mismo texto dice lo siguiente:
La meta que nos fijamos es una liberación. Concebimos un hombre total. Totalmente comprometido y totalmente libre. Sin embargo, es a este hombre que hay que liberar aumentando sus posibilidades de elección. En ciertas situaciones, no hay sitio más que para una alternativa, uno de cuyos términos es la muerte. Hay que obrar de modo que el hombre pueda, en todas las circunstancias, elegir la vida.
Innumerables han sido las corrientes de diversas disciplinas que se han hecho eco de estas teorías. El existencialismo fue perdiendo espacio ante los estructuralistas, los posmodernos y autores como michel foucault que silenciaron el pensamiento sartreano y lo confinaron al olvido. Aun así, en estas épocas de alineación, pretextos, excusas y donde muchos no se hacen cargo ni aun de lo que les compete a ellos seria bueno que se vuelvan a recordar algunas cosas del autor de “las palabras”.
Pasando en limpio hasta ahora tendríamos dos grandes problemas filosóficos, el miedo a la muerte y la libertad. Es decir la conciencia de nuestra finitud y de la nada y el modo en que actuamos ante ella. Siempre, sin excepción, podemos elegir. Incluso hasta al esclavo no le es vedada la capacidad de elección. El que tiene dueño puede seguir viviendo como esclavo o morir como hombre libre. No constituyen una excepción siquiera las situaciones más exasperantes. Un ejemplo de esto lo da en su libro, si esto es un hombre Primo Levi, autor italiano de familia judía que estuvo preso en un campo de concentración nazi durante el holocausto. En dicho libro comenta que en los campos de concentración, los nazis, eran capaces de todas las vejaciones y torturas, eran dueños de elegir quien muere y quien no, y de que forma matar y cual no, en suma poseían prácticamente el control total sobre sus vidas. Pero recuerda también, a modo de enseñanza, que había una sola cosa que los nazis no eran capaces de controlar y era la forma de reaccionar de los reclusos. El modo de conducirse frente al hambre, el modo de conducirse frente al frió e incluso ante la mismísima muerte.
No tengo mucho por decir para concluir, creo que ellos, los filósofos, son los verdaderos artífices de este texto y que yo lo que he querido es transmitirle, de modo vago producto de mis limitaciones, es parte del pensamiento fundamental de algunos autores que, lamentablemente para nuestro bienestar, han sido condenados al olvido.
1/5/09
OLD HABITS DIE HARD II
Los viejos hábitos tardan en morir
Banda sonora de la película Afile, protagonizada por Jude Law. Autor: Mick Jagger
OLD HABITS DIE HARD
Fue bueno enterarme de que era de esos que toman el te en la misma tasa. Había 4 o 5 cinco, todas diferentes situadas en la alacena, pero yo siempre agarraba la misma. También advertí que soy de los que dejan la última galletita en el paquete con la ilusión a cuestas de que no se termine, pretendiendo alargar indefinidamente el momento. No puedo disimilar las lagrimas de emoción cuando miro fotos, menos puedo borrar la sonrisa de mi rostro al rememorar buenos momentos. Me aferro decididamente al pasado, me quedo en el ayer suponiendo que de ese modo mañana nunca vendrá. Que el mundo pare y podamos detener la soga del tiempo en el cuello, sutil ilusión de nostálgico que me derrumba, por que no solo me quedo con lo bueno, si no que también me apego al habito malo. No puedo deshacerme de lo que yo veo que ya no sirve o de lo que nunca sirvió pero lo advertí ahora. Todo acaba configurando un empecinamiento por terminar tropezando siempre con las mismas piedras, hundirse en los mismos errores, cerrar las mismas puertas, no poder atravesar los mismos muros. Caído, abatido, preguntando ¿por que? ¿Que me falto?, sin aprender. Si uno no aprende, indefectiblemente cae.
Termino, no esta de más decirlo, por seguir suspirando por la misma sonrisa. Los hábitos, los malos y viejos, no se van. Duelen. Son nocivos y toxicológicos. Enferman, desintegran. Te matan como cáncer poco a poco pero sin tregua. Aniquilan el hoy, destruyen el mañana. Te hacen pensar que la reiteración del síntoma patológico de “hacer todo mal” o “casi todo” aunque lo sepas te acompañara por siempre. A causa de ello, la desesperación se multiplica, la ansiedad se dispara y no hay lugar donde refugiarse por que lo que habita en ti es lo que demuele.
Cuando te queres dar cuenta, lo que ayer te causa gracia hoy te hace llorar. Ya no solo se limita a la galletita o el te. No se limita a una foto o a una sonrisa. Todo es doble o triple en el mejor de los casos. Como generalidad se convierte en pesadilla y cefalea. No queres más y vuelve otra vez el pasado que antes llamaste y hoy no podes hacer que se esfume como se fue cuando no pudiste retenerlo. Detengámonos en esto: Se fue, lo llamaste, volvió, y ahora no podes librarte de el. El dictamen resuena como imperativo categórico e imposición del sentido común. Las segundas partes nunca fueron buenas. Ayer ya no te pertenece déjalo que se vaya. Los errores maltrechos no podrán ser subsanados, los besos que no diste no podrás darlo, la explicación que te falto nunca mas podar ser recitada. Evidentemente con tanto ayer, pero sin posibilidad de transformarlo lo único que queda es la locura, por que maquinas lo que no puede ser reformado ocasionando una psicosis. Creas un habito patológico que no se refiere necesariamente a la nicotina o algún tipo de sustancia. Es mucho mas simple o no tanto, pero no se refiere a ingerir algo si no a un puro hacer que no implica mas que a uno. Es vos contra vos. El remedio y la enfermedad en el mismo lugar. El dolor y el alivio en el mismo sitio. La muerte y la vida conviviendo. La suerte, un salto, mil gritos, vueltas, giros, despechos, silencios, rotulación de “tal o cual” “sin o con”, mucho o poco aunque vos sabes que no falta mucho y que la ayuda no esta. Indecisión rotunda, no sabremos si nos salvamos o si estamos vivos.
En el presente cuando no se ha podido sin más dejar de mirar atrás, el pasado vuelve y retorna como suplico. Como práctica que amedrenta y acelera el pulso. Vuelve como disposición violenta auto impuesta por la fechoría del yo.
30/4/09
VOLEMOS II
Sin tapujos ni ataduras. Al lado de tus pies, con el calor de tu mano. Abrazado en tu cintura con el cielo por delante, la libertad a cuesta mil veces y las chances desperdiciadas olvidadas.
Volar es que todo sea hoy, sin tiempo, sin lugar , vos y yo. Sin mundo y sin vida, con vos basta y ese vuelo. Suicida de intentos locos de amor turbio y jornadas calurosas de besos tirados en el pasto. La cordura que recoge a los locos de los parques y los lleva a las habitaciones venideras con paredes acústicas para que no oigan los gritos desaforados de la pasión. Nosotros sin paredes, sin recados, sin mandamientos. Condicionamientos suprimidos y la exquisitez olvidada. La crudo es suficiente, se basta a si mismo y con vos no solo alcanza, sobra, por que con vos, ya lo dije vuelo.
No hay sabor distante, ni muerte que angustie. No hay inautenticidad, mentira, desenfreno. Hay calma y el amor que nace nuevamente al mirar esa sonrisa. Al ver que mis pies flotan y vuelan, si vuelan. Con vos y yo con VOS. ninguno solo por que no sabe, por que faltaría la parte de la formula que permite despegarnos del suelo y del tiempo. Por que es vuelo en altura y tiempo sin desperdicios, tiempo que se olvida, tiempo que no pasa.