
Habría que añadir dos derechos a la lista de derechos del hombre: El derecho al desorden y el derecho a marcharse. Marcharse como una variable del olvido. O una puesta en acción de un verbo involuntario, casual, inaprensible. Solo pensable, con las dificultades que el presenta. Aunque marcharse no asegura olvidar, es cuanto menos la instancia más real de las ansias de que se esfume el resabio del ayer. Dadas las dificultades que supone la materialización del olvido y que ni aun retirándonos espacialmente podemos tener certeza de que se concrete, seria procedente afirmar que es más que un derecho, un privilegio. Un misterio concedido a solo pocos, o esgrimido por algunos, que artificiosamente se jactan de su gran temple, para desafiar a los recuerdos, para instar al pasado a que nunca más regrese. Si lo dicho en el final es cierto, entonces mudaríamos otra vez mas la naturaleza del olvido, ya no como derecho, ya no como privilegio y adoptando finalmente la esencia de un utópico. Algo a lo que se aspira, y para conseguirlo se ponen en práctica infinidad de recetas, pero que a fin de cuentas, no se conseguí el resultado esperado. Querer olvidar significa una huida constante. Una permanente búsqueda de un sitio inaccesible.
Tengo derecho a extraviarme sin rastro por los pagos que distan de un pasado que atormenta. No es un juicio ético el que sustenta mi derecho, es la conveniencia que me permita no proseguir en su suicido recurrente. No estoy tratando de fundamentar por que puedo sacarte para siempre de mi mente, o cuales son los motivos que me avalan a nunca mas nombrarte, lo que estoy diciendo es que indefectiblemente debo hacerlo para no seguir muriendo. Para no tener que lidiar con el cadáver diario que intenta levantarse con el sol y cobijarse en un cama, que se siente cada vez mas grande. Pero ni así lo consigue, ni así lo sientes diferente, por que te asaltan en los sueños y contas los días por las noches, y los sueños como horas dormidas sin poder hacerlo. Ahora ya son años, ayer fueron meses y la verdad no encuentro diferencia, es insustancial referirme a eso en virtud de la distancia, por que podrán pasar mil años, y de seguir así, todo seguirá siendo del mismo modo. Seguirás significando lo mismo hoy, ayer o siempre. Un hueso duro de roer, una piedra con la cual tropezarme a diario, un puñal inexpugnable. Un pasado maravilloso en forma de nostálgica improcedente para sobrepasar los obstáculos del hoy.
Para no referirme a lo que Tu recuerdo significa, intentare seguir enunciando las variantes del olvido.
Algún autor dijo alguna vez que: "El verdadero odio es el desinterés, y el asesinato perfecto es el olvido". Olvido ya no como huida, ya no como conveniencia, si no como crimen. Como el unico medio infalible para sepultar lo que no quiere ser mas visto, lo que nos hastía con su sola presencia. Sin embargo, en esta perfeccion es en donde reposa su caracter de imposible pues lo que no presenta fisuras no pertenece a este mundo adulterado.
Alejandro Dolina, se niega a ser olvidado y para ello insta al que intenta evocarlo que no lo haga, ya que de ese modo lo habrá olvidado indefectiblemente. "No quiero que me recuerdes, porque eso significa que me has olvidado". Dice, como ruego que procura perpetuarlo en una conciencia ajena. No hace mención a lo que su recuerdo genera, ni a lo que significa que piensen en el, quizás este dirigido a un sujeto indeterminado, pero Dolina, en esta frase en particular me parece egoísta. Pues ruega que no hagan uso del única arma que se posee contra un pasado que se obstina en aparecer constantemente.
Por su parte Gabriel García Márquez se refiere a la dificultad que se presenta a la hora de olvidar, diciendo: “Recordar es fácil para el que tiene memoria, olvidarse es difícil para el que tiene corazón". El autor de 100 años de soledad, ya dejo en claro que es lo piensa del olvido, en dicha novela, que por su parte es la más famosa. Resignados, ante la contundencia del Gabo, no existe nada que nos libre del grito que emana desde el alma. No podrá ocultarse la verdad. No habrá razón que prime ante la urgencia del amor.
No habrá olvido posible, lo que ayer fuimos es lo que hoy somos. En este yo de hoy, se encuentra lo que fui, lo que hice, lo que dije. En este hoy, estas vos y todo lo que fuiste, por lo tanto seguís siendo sin estar, seguís filtrándote en mis dudas, en mis sueños, en mis miedos. Las lágrimas de hoy, se esfuerzan por librarse de vos, quieren esconder que aun te pertenecen.
Alguna variable de esto puede encontrarse en la "Nueva refutación del tiempo" de Jorge Luís Borges, en la cual refutando el idealismo de Berkeley y de hume, entre otras teorias; concluye diciendo: " El tiempo es la sustancia de la que estoy echo. El tiempo es un rio que me arrebata, pero yo soy el rio; es un tigre que me destroza, pero yo soy el tigre; es un fuego que me consume, pero yo soy el fuego. El mundo desgraciadamente, es real; yo, desgraciadamente soy Borges "
Lo cual seria lo mismo que invertir el dicatmen de Plutarco: "El hombre de ayer ha muerto en el de hoy, el de hoy muere en el de mañana"
-¿Decime por que? ¿Hoy. Esto ahora, después de todo este tiempo?
-Es mejor que no te lo diga. Conteste. No es tiempo ya.
Con mis palabras te exonere. Deje que cometas tu crimen, que te mates sin respuestas. Escondiste lo que es cierto, tapaste y olvidaste, camuflaste los susurros de los sueños. Le diste los nombres que no le pertenecen. Debe ser así cada vez que hablamos, ahogándonos en evasivas y alejados de todo entredicho, que pueda desempolvar cualquier pulsión que debe seguir estando aquietada. Insisto una vez mas, ya no es tiempo de decir nada. Ya es tarde para No decir, lo que mañana será mi tumba.
Volviendo a Borges, creo que es el que mejor se refiere al olvido, a través de esta frase.
Yo no hablo de venganzas ni perdones, el olvido es la única venganza y el único perdón.
Cuchillo de doble filo. Dos variables de verdad, verdad como contrapartida. Como venganza y como perdón. En esta se sintetiza los dos fines insoslayables del olvido: La venganza, por que a través del olvido le restamos importancia al autor de un hecho y perdón por que se le resta importancia al hecho. Se podría traducir diciendo, no eres tan importante, ya te olvide, lo cual constituye una venganza. O, no fue tan importante, ya lo olvide, lo cual podría considerarse algún tipo de perdón.
Borges, agota las posibilidades de represalia o indulto, en una sola acción concreta, el olvido. Dentro de una instancia solo pensable e intangible, el olvido no escaparía a este doble significado que Borges con notable lucidez le otorga. Pero es un olvido imposible al que se refiere. Borges en el año 1983, asistió al juicio a las juntas militares, en ese lugar se cerceno de lo impracticable que puede resultar la noción de olvido, cuando las heridas del ayer resaltan con notable animalidad. Después de escuchar los relatos de los torturados, escribió un texto, en el cual dice que cuenta todo lo que ahí presencio para poder olvidarlo mas fácil y que si bien no cree en el libre albedrío, en esta oportunidad debe juzgarse a los responsables para no dejar impune tal atrocidad. Borges tuvo, por un momento, que desligarse de los argumentos abstractos, por que en ese recinto en donde el horror se narraba, no había especulación posible, el contexto se devoraba cualquier teoría. La picana y los gritos, los testimonios en medio de los llantos. Su ceguera, que era un paradigma de su modo de concebir la literatura, no pudo esconder la realidad. Y Borges tuvo que ceder por un momento. Aterrorizado, dicto su veredicto: Los responsables deberían ser juzgados y sentenciados. Luego volvió a extraviarse en su universo de letras y de símbolos. Extraviarse en un olvido constante, en un sueño permanente.
En un voluminoso volumen de 700 hojas, el filosofo francés Paul Ricour , indaga sobre la necesidad de una memoria justa y sobre el deber de memoria. En esta obra, intenta encontrar el equilibrio entre el recuerdo y el olvido; y establecer que es justo recordar y como debe ser esa memoria. Una especie de moral para pensar el ayer. Conjunto de reglas y fundamentos para decretar de que acordarse y de que no. Ante este dilema, Ricour fue terminante y se manifiesto en contra de la tendencia de algunas comunidades a "encerrarse en su desdicha singular". A pesar de ser considerada como una cruzada anti-memoria, creo que el autor intento referirse al problema que se genera cuando los recuerdos son una dificultad para afrontar el futuro.
Sin embargo estimo que por mas que nos esforcemos en sacar de un pasado malo, lo bueno, la imposibilidad esta a la vista. NO se puede extraer lo que conviene y desechar el resto. Tampoco es posible acomodar lo sucedido para que hoy resulte positivo. Es un despropósito, es pretender arrancarle a un trauma, lo que no tiene de dichoso o conveniente.
Aun asi todas las especulaciones sirven para sepultar, tu semblante que se escapo de un tirón. Sirven para desprenderme de tu mueca, que se obstino en no pertenecerme.
Sirven para no tentarme en perderme en tu sonrisa, que se negó a seguir siendo mía.
Sirven, no lo niego, pero no erradican mis recuerdos, están ahí, están aquí conmigo, como silencio que sella el pacto que dice: Nunca mas nos veremos, ojala pueda seguir solo, tal vez algún día pueda olvidarte. Mientras tanto, la suerte seguirá estando signada de tropiezos, desaciertos y llantos. Y los ojos que esconden, que aun no pude olvidarte.
"En quitándole de la vista, pronto se va también de la memoria" (/"Ojos que no ven, corazón que no siente"/).
Tengo derecho a extraviarme sin rastro por los pagos que distan de un pasado que atormenta. No es un juicio ético el que sustenta mi derecho, es la conveniencia que me permita no proseguir en su suicido recurrente. No estoy tratando de fundamentar por que puedo sacarte para siempre de mi mente, o cuales son los motivos que me avalan a nunca mas nombrarte, lo que estoy diciendo es que indefectiblemente debo hacerlo para no seguir muriendo. Para no tener que lidiar con el cadáver diario que intenta levantarse con el sol y cobijarse en un cama, que se siente cada vez mas grande. Pero ni así lo consigue, ni así lo sientes diferente, por que te asaltan en los sueños y contas los días por las noches, y los sueños como horas dormidas sin poder hacerlo. Ahora ya son años, ayer fueron meses y la verdad no encuentro diferencia, es insustancial referirme a eso en virtud de la distancia, por que podrán pasar mil años, y de seguir así, todo seguirá siendo del mismo modo. Seguirás significando lo mismo hoy, ayer o siempre. Un hueso duro de roer, una piedra con la cual tropezarme a diario, un puñal inexpugnable. Un pasado maravilloso en forma de nostálgica improcedente para sobrepasar los obstáculos del hoy.
Para no referirme a lo que Tu recuerdo significa, intentare seguir enunciando las variantes del olvido.
Algún autor dijo alguna vez que: "El verdadero odio es el desinterés, y el asesinato perfecto es el olvido". Olvido ya no como huida, ya no como conveniencia, si no como crimen. Como el unico medio infalible para sepultar lo que no quiere ser mas visto, lo que nos hastía con su sola presencia. Sin embargo, en esta perfeccion es en donde reposa su caracter de imposible pues lo que no presenta fisuras no pertenece a este mundo adulterado.
Alejandro Dolina, se niega a ser olvidado y para ello insta al que intenta evocarlo que no lo haga, ya que de ese modo lo habrá olvidado indefectiblemente. "No quiero que me recuerdes, porque eso significa que me has olvidado". Dice, como ruego que procura perpetuarlo en una conciencia ajena. No hace mención a lo que su recuerdo genera, ni a lo que significa que piensen en el, quizás este dirigido a un sujeto indeterminado, pero Dolina, en esta frase en particular me parece egoísta. Pues ruega que no hagan uso del única arma que se posee contra un pasado que se obstina en aparecer constantemente.
Por su parte Gabriel García Márquez se refiere a la dificultad que se presenta a la hora de olvidar, diciendo: “Recordar es fácil para el que tiene memoria, olvidarse es difícil para el que tiene corazón". El autor de 100 años de soledad, ya dejo en claro que es lo piensa del olvido, en dicha novela, que por su parte es la más famosa. Resignados, ante la contundencia del Gabo, no existe nada que nos libre del grito que emana desde el alma. No podrá ocultarse la verdad. No habrá razón que prime ante la urgencia del amor.
No habrá olvido posible, lo que ayer fuimos es lo que hoy somos. En este yo de hoy, se encuentra lo que fui, lo que hice, lo que dije. En este hoy, estas vos y todo lo que fuiste, por lo tanto seguís siendo sin estar, seguís filtrándote en mis dudas, en mis sueños, en mis miedos. Las lágrimas de hoy, se esfuerzan por librarse de vos, quieren esconder que aun te pertenecen.
Alguna variable de esto puede encontrarse en la "Nueva refutación del tiempo" de Jorge Luís Borges, en la cual refutando el idealismo de Berkeley y de hume, entre otras teorias; concluye diciendo: " El tiempo es la sustancia de la que estoy echo. El tiempo es un rio que me arrebata, pero yo soy el rio; es un tigre que me destroza, pero yo soy el tigre; es un fuego que me consume, pero yo soy el fuego. El mundo desgraciadamente, es real; yo, desgraciadamente soy Borges "
Lo cual seria lo mismo que invertir el dicatmen de Plutarco: "El hombre de ayer ha muerto en el de hoy, el de hoy muere en el de mañana"
-¿Decime por que? ¿Hoy. Esto ahora, después de todo este tiempo?
-Es mejor que no te lo diga. Conteste. No es tiempo ya.
Con mis palabras te exonere. Deje que cometas tu crimen, que te mates sin respuestas. Escondiste lo que es cierto, tapaste y olvidaste, camuflaste los susurros de los sueños. Le diste los nombres que no le pertenecen. Debe ser así cada vez que hablamos, ahogándonos en evasivas y alejados de todo entredicho, que pueda desempolvar cualquier pulsión que debe seguir estando aquietada. Insisto una vez mas, ya no es tiempo de decir nada. Ya es tarde para No decir, lo que mañana será mi tumba.
Volviendo a Borges, creo que es el que mejor se refiere al olvido, a través de esta frase.
Yo no hablo de venganzas ni perdones, el olvido es la única venganza y el único perdón.
Cuchillo de doble filo. Dos variables de verdad, verdad como contrapartida. Como venganza y como perdón. En esta se sintetiza los dos fines insoslayables del olvido: La venganza, por que a través del olvido le restamos importancia al autor de un hecho y perdón por que se le resta importancia al hecho. Se podría traducir diciendo, no eres tan importante, ya te olvide, lo cual constituye una venganza. O, no fue tan importante, ya lo olvide, lo cual podría considerarse algún tipo de perdón.
Borges, agota las posibilidades de represalia o indulto, en una sola acción concreta, el olvido. Dentro de una instancia solo pensable e intangible, el olvido no escaparía a este doble significado que Borges con notable lucidez le otorga. Pero es un olvido imposible al que se refiere. Borges en el año 1983, asistió al juicio a las juntas militares, en ese lugar se cerceno de lo impracticable que puede resultar la noción de olvido, cuando las heridas del ayer resaltan con notable animalidad. Después de escuchar los relatos de los torturados, escribió un texto, en el cual dice que cuenta todo lo que ahí presencio para poder olvidarlo mas fácil y que si bien no cree en el libre albedrío, en esta oportunidad debe juzgarse a los responsables para no dejar impune tal atrocidad. Borges tuvo, por un momento, que desligarse de los argumentos abstractos, por que en ese recinto en donde el horror se narraba, no había especulación posible, el contexto se devoraba cualquier teoría. La picana y los gritos, los testimonios en medio de los llantos. Su ceguera, que era un paradigma de su modo de concebir la literatura, no pudo esconder la realidad. Y Borges tuvo que ceder por un momento. Aterrorizado, dicto su veredicto: Los responsables deberían ser juzgados y sentenciados. Luego volvió a extraviarse en su universo de letras y de símbolos. Extraviarse en un olvido constante, en un sueño permanente.
En un voluminoso volumen de 700 hojas, el filosofo francés Paul Ricour , indaga sobre la necesidad de una memoria justa y sobre el deber de memoria. En esta obra, intenta encontrar el equilibrio entre el recuerdo y el olvido; y establecer que es justo recordar y como debe ser esa memoria. Una especie de moral para pensar el ayer. Conjunto de reglas y fundamentos para decretar de que acordarse y de que no. Ante este dilema, Ricour fue terminante y se manifiesto en contra de la tendencia de algunas comunidades a "encerrarse en su desdicha singular". A pesar de ser considerada como una cruzada anti-memoria, creo que el autor intento referirse al problema que se genera cuando los recuerdos son una dificultad para afrontar el futuro.
Sin embargo estimo que por mas que nos esforcemos en sacar de un pasado malo, lo bueno, la imposibilidad esta a la vista. NO se puede extraer lo que conviene y desechar el resto. Tampoco es posible acomodar lo sucedido para que hoy resulte positivo. Es un despropósito, es pretender arrancarle a un trauma, lo que no tiene de dichoso o conveniente.
Aun asi todas las especulaciones sirven para sepultar, tu semblante que se escapo de un tirón. Sirven para desprenderme de tu mueca, que se obstino en no pertenecerme.
Sirven para no tentarme en perderme en tu sonrisa, que se negó a seguir siendo mía.
Sirven, no lo niego, pero no erradican mis recuerdos, están ahí, están aquí conmigo, como silencio que sella el pacto que dice: Nunca mas nos veremos, ojala pueda seguir solo, tal vez algún día pueda olvidarte. Mientras tanto, la suerte seguirá estando signada de tropiezos, desaciertos y llantos. Y los ojos que esconden, que aun no pude olvidarte.
"En quitándole de la vista, pronto se va también de la memoria" (/"Ojos que no ven, corazón que no siente"/).
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