SOBRE BATMAN, HITLER Y ROSAS....
Batman hace punta con los decibeles simbólicos bien altos. Y como lo simbólico no admite cosas sin concluir, medias tintas o tonos grises e indefinidos, plantea dicotomías fuertes que ejercen el poder tranquilizador del bien sobre el mal. La bendita justicia. La misericordiosa presencia del superhéroe que se entromete y llena la zaga de su mística aureola. Y encuentra su perfecta contraparte derrotada, en el villano por excelencia, convertido en el paradigma del mal actual, el guasón. Con tanto despliegue de providencia, uno termina de ver la película satisfecho, con una profunda sensación de alivio, pues cree ( le hacen creer) que el bien siempre triunfa, que lo ecuánime se impone y no hay forma de que la desolación desbaste este mundo.
En la ciudad gótica de batman, la mafia jaquea la seguridad de los individuos, y la ley forzada a no cometer abusos ni a manejarse con arrebatos no da a basto para mantener las calles limpias de maleantes. La realidad indica que no hay ley, medida o fuerza de seguridad que alcancen cuando los contrates son abismales, la corrupción moneda corriente y la marginalidad se reproduce inusitadamente. El fiscal de la ciudad, hombre de carne y hueso, gran valor y moral acorde, da a una batalla sin cuartel para que la ley sea el remedio a los karmas que carcomen poco a poco a la sociedad. El hombre murciélago y el fiscal contrastan aunque buscan idéntico fin, derrotar al mal. Y así es por que Harvey combate la ilicitud desde las instituciones, con todas las limitaciones que eso conlleva producto de la burocracia y la corrupción; y Batman lo hace por fuera del sistema, propinando justicia, dando golpes certeros y rotundos pero sujetos a la brutalidad de su arbitrio, enredados con su historia, su voluntad y su persona. Batman se erige como un cesar que toma las riendas en un momento de crisis y desidia. Harvey es la personificación de un estado sujeto a leyes y prescripciones.
La teoría decisionista de Carls Smitch, esta inspirada en el estado de excepción romano, que consistía en la instauración de un dictador en una situación de emergencia. Para Smitch durante estos lapsos de crisis todo quedaba subordinado a la decisión del dictador, quien quedaba por encima de la ley misma y tenia amplias facultades para realizar lo que crea conveniente para suprimir el caos.
No pocos son los que señalan que este tipo de teorías políticas, junto a las filosóficas de Heidegger fueron la base teórica del nazismo. Movimiento, que cumplía las directivas del Führer y que cometió gran cantidad de atrocidades durante el siglo XX. Hitler, el Führer, contaba con los miembros de las SS como sus fieles laderos. Las SS era la policía utilizada para perpetuar los crímenes y detenciones más horrendos que puedan ser recordados. Estas fuerzas especiales que actuaban en nombre de la ley, es decir bajo las ordenes de Hitler, desde el establecimiento de el "Führerprinzip", según el cual el Líder era el único responsable de concentrar todos los poderes en su persona, poseían licencia para matar y detener a todo aquel que se considerase que ponía a la comunidad en peligro.
La versión Argentina de la figura del “cesar”, líder o Führer es la suma del poder público y facultades extraordinarias, que fuera conferida a Rosas. Este enigmático personaje, fue dotado con amplias facultades, con el fin de terminar con las guerras intestinas que no dejaban que la patria
Avance. El gran caudillo bonaerense contó con el inestimable aporte de las mazorcas para alcanzar el objetivo propuesto, estos grupos sanguinarios se ocuparon cuidadosamente de decapitar a todos y cada uno de los que se osaran de proclamarse opositores.
Como puede verse, cuando se apela a soluciones subordinadas a una voluntad se terminan cometiendo atropellos. Estos abusos son insoslayables de la mayoría de los regímenes que dependen de un solo individuo. Salvo contadas excepciones, este tipo de gobiernos degeneran en dictaduras violentas y autoritarias. Que ni siquiera cumplen la función asignada originariamente, porque se van de mambo y persiguen cualquier cosa, ven fantasmas y así terminan, generalmente con una montaña de muertos en vano. No salvan a la patria, la destruyen, recurren a ficciones y le erran feo. Entonces terminan cazando brujas en lugar de combatir el delito, torturando en lugar de promover la paz, y adoctrinando autoritariamente en lugar de asegurar el orden. Solo en los dibujitos animados o en Hollywood , una persona puede desterrar los cánceres que enferman a la sociedad civil. Por el contrario, cuando estemos en lo real, se necesitara un trabajo de años, que sea realizado con el aporte de la sociedad en su conjunto, para eliminar la exclusión y la marginalidad, y para ello será necesario afirmar las instituciones y tornarlas mas democráticas y transparentes. Pues de otro modo las ficciones surgirán como el santo remedio que venga a salvarnos y aun así las calles seguirán llenas de rufianes, las panzas de los niños continuaran vacías y los pedazos de los sueños rotos diseminados por mil lados.
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