30/4/09

SEPULTENLA.

El juez  decreta que en el día de la fecha todos los que alucinan estarán sentados debajo de un puente, una loza o algo parecido de hormigón armado que no deje ver la luz, ni aun siquiera dejarla filtrar.Sin cadenas, por que ya todos saben que debajo de la loza, del puente o en ese nicho del siglo pasado se es esclavo aun sin tener cadenas. Y lejos de eso se es libre aun con cadenas. Aun con peso, mucho peso, mucha carga. Mucho trabajo, pero libre. Liberarse es la cuestión en ese territorio vecino con aguas turbias, montes siniestros y planos, arboles, pinos, especies desaparecidas y el puente y la loza. Siempre dispuestos a enterrarnos , aunque no haga falta por supuesto.

Sepúltenlo, que no lo miren mas. Al final fueron 38 y alguien mas, se sentían inmensos. Llenos de dicha y mucho humo alrededor del aura que los contuvo. Del mas allá y de ese que sabe y que es, venia la protección para que no lo bajen, para que no le digan y peor para que haga, para que mate. Silencios en murmullos.  Griterío insípido y sonrisa rebosada. Al final fueron 39 y no cuarenta los ladrones. Pero al juez le deben favores por eso es mejor que no vea como se amotinan detrás de la figura resplandeciente que se escapa.

Sepúltennos a nosotros para que no hablemos. Para que la gripe no nos infecte, la verdad no no abrume, el cielo no nos contenga, la desesperación no nos inunde, la esperanza no nos engañe.

Sepúltenme. Yo perdí de vista quien era y ando preguntando si me han visto a donde solía ser, quien yo creía que era. Pero no hay caso, el tiempo pasa y nadie nos reconoce, ni siquiera nosotros mismos. Por eso me metí entre todos y ninguno. Soy uno mas del resto que configura confundido una miseria de existencia.  Si estoy que no se note, si lloro que no me vean. Como nada que forma mucho, que en realidad no es.

Sepúltenla a ella. Para que no se vaya, para que al fin no pueda verla, para que mi corazón no explote, para que nunca mas sueñe c0n esa sonrisa, la mas linda del mundo. Sepúltenla, por que nunca mas podre volver a sentirme libre. Sepulten, sus muecas, sus gestos, su amor. Sepulten su ternura, también su engaño, también su traición. Pero lo que mas quiero que sepulten es su huida. Esa huida, sepultada en el fondo de mi pecho. En el lugar menos oportuno ya que a diario la revivo como si fuera hoy el día ese en que se fue.

Sepúltenla, por favor sepúltenla.

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