Negar la sucesión temporal, negar el yo, negar el universo astronómico, son desesperaciones aparentes y consuelos secretos. (...) El tiempo es la sustancia de que estoy echo. El tiempo es un río que me arrebata, pero yo soy el río; es un tigre que me destroza, pero yo soy el tigre; es un fuego que me consume, pero yo soy el fuego. El mundo desgraciadamente, es real; yo desgraciadamente, soy Borges. Otras Inquisiciones, Nueva refutación del tiempo, Jorge Luis Borges. 1952.
Siempre pensé que la formación de la identidad guardaba relación con un modelo al que se aspiraba alcanzar. O sea con la conformación de la existencia a través de un tipo de proceder que copie o se moldee de acuerdo a férreos ejemplos de cordura, heroísmo o algún que otro ídolo que pase por ahí y a uno se le incrusté en el medio del capricho. Conforme a este complejo sistema configurador de la identidad, a los 8 u 9 años uno comienza a vivir queriendo volar o matando villanos, por que la legión de la justicia arremete contra los malos e ingenuamente uno pretende ser como el hombre de acero, el hombre murciélago, los gemelos fantásticos o quien corno sea. Para estas alturas el ejemplo del padre dejo de ser lo que era debido a causas diversas e inconclusas. Algunos dirán que se debe al trance edipico, pero mas allá de alguna que otra teoría psicoanalista o sociológica yo nunca me convenceré del todo de que estas sean las verdaderas culpables de que la imagen paterna se desvanezca. Superados o atravesados los respectivos traumas y experiencias uno llega a la adolescencia medio turbado y sale corriendo para donde sea con el afan de mimetizarse , de no salirse del medio y el espacio, de formar parte aunque sea de la media. Para no diferenciarse del común., para ser portador de esa tan famosa normalidad. De todas las molduras que proliferan debe elegirse alguna y cumplirse al pie de la letra. Se debe ser intransigente y meticuloso, las fallas en esta etapa de la vida se pagan con el precio de la exclusión, esa especie de destierro por no cumplir con los requisitos básicos que se requieren para formar parte de este mundo. Llegamos a la positivización de la coerción, es decir, antes uno se hacia a través de prohibiciones y tabues, era común escuchar "eso no se hace", "nunca mas se te ocurra decir eso". En cambio en la segunda etapa de la vida la prohibición sufre una estructura estimulante, en la cual se exaltan determinado rasgos y se desechan otros, por ende el camino se delimita a través de directivas precisas que indican el rumbo. !Se delgado¡, ¡Ágil!, ¡fuerte!, ¡lindo!, y así sucesivamente, la moda y aledaños se erigen como los grandes formadores de identidad. Ante tal derroche de exigencias en la mayoría de los casos uno termina frustrándose o dejando de lado el status para no volverse loco, por que es evidente que esta basta red de bondades a seguir no es posible aprehenderlas nunca. Ante tales valores, esta casi de mas decir quienes son los ejemplos a seguir. Los deportistas tan culorotos como estúpidos, modelos, ricos y famosos y toda esa gran delegación de idiotas, con los bam bam y la virgen Wanda Nara incluidos. Imposible is nothing es el eslogan que hace que uno enfile la marcha hacia ese mundo vanidoso y cuerpos esculturales. ¿Hablar de de pensar un poco ni en pedo no?. No, tenemos que escuchar cantar a la marengo y soportar los gritos del imbécil de Tineli. Que se le va a hacer, habra que conformarse con esto, con tan poco, con menos que nada...
No hay vida que alcanze para realizar ese modelo ideal al que se aspira o en realidad que hacen que anheles. Pasada la pubertad y en la postrimería de la adolescencia, proseguí en eso de que debía crecer conforme a un modelo férreo al cual seguir. Por esas casualidades o causalidades de la vida, di con algunos personajes bastantes particulares, medios locos, genios, filósofos, marxistas, intelectuales y viciosos, y entonces enfile el rumbo pretendiendo ser un nuevo Sartre o algún que otro ilustre de la prolifera y vieja escuela de Francfurt, uno de esa otra legión de la justicia, conformada por pensadores que venían a reemplazar a los Batman, Superman y Acuaman que hacían que me desviva en la niñez. Estos intelectuales franceses y alemanes, se tomaron la molestia de no solo pensar los modos o mecanismos que rigen este mundo si no que también, tomando la posta de Marx, decidieron transformarlo, incidir en el para hacerlo un lugar mas justo y mejor. Se quedaron en la mera intención, en ese viejo sueño de un mundo utópico, en la fascinación de lo irrealizable. Mas allá de esto y como no es mi intención analizar a estas personalidades que coparon la escena de los 60 y 70, proseguiré con la descripción de la vida en torno a ejemplos a seguir. Y ese camino me conduce a comentar muy brevemente lo que hoy considero que hace que uno sea uno. Aunque no seria del todo malo seguir los ejemplos de estos ultimos antes que el de los que copan las tardes de la TV, en los programas de chimentos, tampoco es del todo saludable, y vale mas la pena ser lo que uno es, elegir lo que en verdad quiere alcanzarse. Y esto no es un ejemplo a seguir, un ídolo a emular, una acrobacia para intentar copiar el salto mortal que dio el venerado superhéroe, ni tampoco el texto que intenta esbozar alguna que otra frase que me distinga como a los intelectuales locos de los 70, ningún echo preciso, ningún gesto; no, no, nada de eso. Hoy pienso que me hago de atrás para adelante, con el peso de las sonrisas de ella que perdí, con las lágrimas que derrame, con la suma de experiencias y copias tuertas y torpes de los modelos que elegí, con la farandulera imagen que de a ratos adopte, con los goces, sueños, decesos y resurrecciones que soporte. Creo que uno debe conformar su propia escala moral de convicciones y certezas, que uno debe vivir al filo del peligro que salva y que conmueve, que uno debe vivir apegado a la verdad que eligió y no apartarse nunca de lo que cree que es justo y digno. No debe tomar ejemplos si no arrancarle a cada uno el pensamiento que aporta al crecimiento, la reflexión que salva, cura y libera. Uno no se desprende del ayer que te abarrota, uno retrocede en cada instante sin poder despojarse de todos esos ayer que hicieron este hoy. Uno es esto o aquello por que eligió serlo, por que lo único indeclinable e irrefutable es que uno es lo que elige ser. Y será coherente y libre siempre y cuando uno elija y no se aliene, siempre y cuando asuma responsablemente los senderos que adopto. Uno es libre en la medida que se compromete, sin elección ni compromiso la libertad es una fábula, una mera frase falsa y rebalsada de contenido. Esa elección me determina y me exige un modelo de actuación en consonancia con lo que elegí ser, con el destino que adopte. Cuando uno abandona el compromiso elegido deja de ejercer su libertad y se pierde en la nada, divaga en un mundo de risotadas y ejercicios light de vida sin peso ni firmeza, aunque suene rudo y crudo, uno no es mas ,lamentablemente ha dejado de ser algo. Los modelos o ídolos, son también desesperaciones y consuelos, al igual que lo era para Borges negar al tiempo. No me queda mas por decir que uno debe ejercer en cada instante su derecho a elegir y en la medida que lo haga podrá lucir orgullosamente la investidura de un YO.
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