Un hombre, un chico, un niño en medio de los embates. Choque de civilizaciones. Dos mundos confrontan y el niño no sabe, el chico corre, el hombre piensa. No hay lugar, ni sentido para nada, no era ni es tiempo ni de correr, ni de llorar, ni pensar. Son ellos que se preocupan por eso que te hace sonreír, son los otros de ayer que te hicieron feliz. Es mañana y ayer que se estrujen. Es el amor y la risa, el compromiso y la solidaridad, una vez mas el amor y todos juntos no se complementan. Vivían en mundos distantes que explotaron, que se hicieron añicos dentro de si, dentro de ese sujeto que intenta hacerse y que no es ni hombre, ni niño, ni chico. No es nada y es todo, quiere ser mucho y es poco. De a ratos se levanta, procura establecerse y se desploma, vuelve el niño y el abrazo del que mas cerca este por que el llanto no se esfuma hasta que no venga alguien a consolarlo. No se trata de ellas, si no de el que no sabe que no puede, que se debate ya no mas entre la vida y la muerte si no entre el tiempo que no alcanza y que te asfixia. Que se debate en decidir que vivir y que hacer a un lado, por que mundo optar por que no puede haber equilibrios ni grises, no puede haber puntos medios, solo existen causas justas y de un lado u otro. Con unos o con ellos, la opción es peligrosa, el destino te llama y el , el hombre, el niño y el chico se van muriendo a medida que no saben...
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